Atoyatempan: la Quema de Ceras, una despedida a los difuntos el 3 de noviembre

Foto: Omar Melchor

Mientras en muchas comunidades de Puebla y del resto de México las celebraciones de Día de Muertos concluyen el 2 de noviembre, en el municipio de Atoyatempan, Puebla, la tradición tiene un día más: el 3 de noviembre, fecha en la que las familias realizan la visita principal al panteón municipal para participar en la tradicional Quema de Ceras.

Desde las primeras horas del día, habitantes se reúnen en el camposanto para encender cirios, velas y veladoras sobre las tumbas de sus familiares y seres queridos. La luz de las ceras representa, dentro de las creencias de la comunidad, una forma de acompañar e iluminar el camino de regreso de las almas, después de su visita a los hogares durante la temporada de Todos Santos.

Esta costumbre tiene un significado especial porque, a diferencia de otras localidades donde la visita al panteón se concentra el 1 y 2 de noviembre, en Atoyatempan los días previos están dedicados principalmente a recibir y convivir con los difuntos en las viviendas, mediante las ofrendas familiares. El día 3 representa entonces el momento de acudir al cementerio para despedirlos.

Una tradición vinculada con la elaboración artesanal de ceras

La Quema de Ceras también está relacionada con la identidad artesanal y comercial de Atoyatempan, municipio reconocido por la elaboración de ceras, velas y cirios, algunos de ellos trabajados artesanalmente.

Estos productos tienen una demanda importante durante las celebraciones de Todos Santos, tanto en la propia comunidad como en otros puntos de la región. La elaboración y comercialización de estos artículos forma parte de una actividad que conecta la economía familiar con las expresiones religiosas y culturales de la temporada.

Sobre el origen de la celebración del 3 de noviembre también existe una explicación relacionada con las actividades comerciales de sus habitantes. De acuerdo con esta interpretación, algunas familias se trasladaban durante los días 1 y 2 de noviembre a otros municipios para vender ceras, velas, flores y artículos utilizados en las ofrendas, por lo que realizaban su propia visita al panteón al regresar a casa.

Aunque esta explicación permite comprender la posible relación entre el calendario comercial y la fecha de la celebración, sería necesario contar con testimonios de habitantes y artesanos para documentar con mayor precisión su origen histórico.

Foto: Omar Melchor 

Una despedida que también reúne a la comunidad

La jornada no se limita al acto religioso. Alrededor del panteón se genera un ambiente de convivencia, con presencia de comerciantes y puestos de comida que reciben a las familias y visitantes. De esta manera, la Quema de Ceras se convierte también en un encuentro comunitario que reúne tradición, gastronomía, actividad económica y memoria familiar.

Así, Atoyatempan conserva una manera particular de vivir el Día de Muertos: mientras en otros lugares las visitas al panteón disminuyen después del 2 de noviembre, en este municipio el día 3 adquiere un significado especial, cuando las familias encienden sus ceras para despedir a quienes ya partieron.

La Quema de Ceras es una muestra de que las tradiciones no se viven de la misma manera en todos los pueblos. Cada comunidad conserva sus propios tiempos, símbolos y formas de recordar a sus difuntos, manteniendo viva una herencia cultural que pasa de generación en generación.

Vistas a la página totales

Contacto:

d13noticias@gmail.com

Clima:

Archivo

Mostrar más

Etiquetas

Mostrar más