El Rincón de Zalacaín Jesús Manuel Hernández "Las suegras son como las semillas del jitomate; están ahí, dentro, pero no sirven para nada" Quien lo fuera a pensar, frente a Zalacaín, más bien a sus pies, las marchantas ofrecían enormes jitomates, rojos, con la piel brillosa, como las mejillas de las chiquillas de Chipilo, había pensado el aventurero, regalo de Mesoamérica al mundo y adaptado a un sinnúmero de climas sobre todo en Europa donde su arribo en el pasado no fue nada fácil. La historia describe cómo el Xitomate mexicano fue llevado por Colón con cierta penuria, no debutó con la gloria merecida, hubo de pasar por un purgatorio, por la persecución y la mala fama. De las variedades originales aún se conserva el llamado "criollo" -muchas veces presentado en los bodegones de Agustín Arrieta-, no tan redondo y en forma de gajos y cuya adaptación en España por ejemplo, se ha convertido en una variedad de amplia demanda y precios superiores, se le conoce como ...