Nopales, rábanos y poesía
El Rincón de Zalacaín Jesús Manuel Hernández Ni duda cabe, la ciudad de Puebla conserva un clima extraordinario, las estaciones del año poca diferencia tienen y eso le da los angelopolitanos una posibilidad de alimentación equilibrada. La carencia de climas extremos no obliga a mantener dietas abundantes en grasas; igualmente el Verano es apenas una prolongación de la Primavera, no como en Europa, y los alimentos frescos, asados o al vapor son sin duda privilegiados. Zalacaín acostumbraba en el pasado un descanso en su alimentación después de diciembre, las cenas de fin de año, los brindis, los excesos -pensaba- obligaban a su cuerpo a bajar el ritmo a darle reposo y aumentar la ingesta de verduras. Por eso regresar a Puebla después de su estancia en Madrid le compensaba mucho en cuanto a la comida ligera, pero siempre dejaba un hueco en el estómago para "llegarle" decía él a los guisos contemporáneos de la ciudad barroca no sólo en su arquitectura también en la complejidad d...