Cuando la cerveza lo hizo hombre
El Rincón de Zalacaín Por Jesús Manuel Hernández De pronto al aventurero le dio por releer a Juan Rulfo, desempolvar algo la memoria de sus personajes y escenas, recordaba ligeramente la charla entre dos profesores, el uno se iba y el otro llegaba, le describía la Cuesta de la Piedra Cruda, Luvina, el nombre de uno de los diez y siete cuentos de "El Llano en Llamas", de una de las mejores épocas de la narrativa mexicana en torno a la pobreza y la tierra no fértil. Los profesores acaban medio borrachos luego de la cantidad de cervezas llevadas por Camilo, no estaban frías y acaban por mezclarlas con el Mezcal. Leyó uno de los diálogos de Rulfo: "Pero tómese su cerveza. Veo que no le ha dado ni siquiera una probadita. Tómesela. O tal vez no le guste así tibia como está. Y es que aquí no hay de otra. Yo sé que así sabe mal; que agarra un sabor como a meados de burro. Aquí uno se acostumbra. A fe que allá ni siquiera esto se consigue. Cuando vaya a Luvina la extrañará. Allí ...