Cuando Nick Vujicic, un niño australiano, nacido en 1982 con limitaciones físicas por no poseer brazos ni piernas, le dijo a su madre que quería ser conferencista, la respuesta que obtuvo fue que nunca podría serlo. Decidido a lograrlo, empezó a comunicarse telefónicamente a 54 distintas escuelas y universidades ofreciendo sus conferencias sin obtener respuesta positiva, pero fue en el intento número 55 que una escuela lo aceptó para que pudiera hablar, durante 10 minutos, ante 15 personas recibiendo una pequeña remuneración de 50 dólares que sólo le sirvieron para pagar el transporte. Así fue que inició un exitoso camino como conferencista motivacional a nivel internacional y hoy en día, recibe 10 mil solicitudes anualmente de las que sólo puede atender 250.