Populismo y demagogia
El discurso central de Enrique Peña Nieto el pasado sábado, ante la estructura del PRI, o lo que queda de él, se centró en dos conceptos: el populismo y la demagogia. Curiosamente ambas han sido dos de las principales herramientas que el tricolor ha empleado históricamente para detentar el poder y acomodar a sus candidatos a la preferencia electoral. Los priístas arroparon a un presidente que ha llegado al peor porcentaje de desgaste y no aceptación popular. Pensarán que con eso se salvará lo que resta del sexenio mientras especulaban sobre quién sucederá a César Camacho en los mandos en medio de una división del gabinete aumentada por los inamovibles del grupo peñista y los políticos que lograron el acuerdo para gobernar. División a todas luces incrementada por la fuga de El Chapo, el hombre más buscado por la policía y el más popular entre quienes han sido pisoteados por el sistema. Pero hubo otro destinatario del discurso: Andrés Manuel López Obrador. Y es que el líder de MORENA par...